Sale a licitación las obras de restauración y adecuación del Convento Franciscano de San Jerónimo de Herrera del Duque

JOAQUIN CASTAÑO BALSALOBRE

Tal y como ha anunciado el Ayuntamiento de Herrera del Duque, se han publicado la licitación de las obras de restauración y adecuación del Convento Franciscano de San Jerónimo de Herrera del Duque, por valor de 659.000 €.

Una inversión que va a realizar la Junta de Extremadura a través de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio.

Esta inversión llega después de muchos años de trabajo por parte del Ayuntamiento de Herrera del Duque y de su alcalde, Saturnino Alcazar Vaquerizo, que ha manifestado que es una «extraordinaria notica que la Junta de Extremadura haga una apuesta decidida por el valor patrimonial de nuestro municipio».

Esta inversión de mas de 600.000 € llega después en un extraordinario momento después de licitar la Plaza del Barruelo, y comenzar las obras del Camino de Cementerio, asi como el arreglo de las distintas calles en los aledaños del Convento Franciscano, y la ya remodelada Plaza de la Encalá.

El convento franciscano de la Purísima Concepción fue fundado en 1517 por Fray Alonso de Sotomayor, conde de Belalcázar en la ermita de Nuestra Señora de la Merced, a un cuarto de legua de su posición actual. En 1603 se traslada a su emplazamiento presente, los vecinos de la villa creyeron conveniente una ubicación del convento más cercana. La fundación del convento de Herrera, en 1517. se le atribuye a Fran Alonso de Sotomayor, hijo de Gutierre III de Sotomayor y Teresa Enríquez, hombre piadoso educado por su tío, Fray Juan de la Puebla.

Los restos del convento de la Concepción que aún permanecen en pie puede dar una idea de la grandeza del convento. La portería estaba debajo de la espadaña, a la derecha de la entrada de la iglesia por su cara oeste. El templo tuvo otro acceso por la norte, hoy tapiado. El claustro estaba situado al sur de la iglesia y tenía arcos de medio punto, conservados en parte. En su centro había una fuente, desaparecida en las reformas realizadas en los años 60. Las enfermerías, alta y baja, debieron ocupar el final del ala, que se prolonga hasta la huerta, en viviendas u otros espacios de aprovechamiento diversos. El terreno cultivable, de suelo fértil, proporcionaba agua abundante y productos vegetales para las necesidades monásticas.

La Iglesia, de cruz latina, tiene cúpula con cuatro ventanales para iluminar el crucero, y pechinas con medallones, hoy sin pinturas y deteriorados por los usos que se dieron al conjunto. La nave, es de un solo cuerpo y dividida en tres espacios, tiene dimensiones de 30 por 10 metros, y en sus pies un coro amplio, apoyado en bóveda de medio cañón, que recibe la luz por un ventanal abierto sobre la fachada principal. Dos nichos laterales albergan sendos altares, de estilo Barroco. El lado de la epístola comunicaba el templo con el claustro.

Toda la iglesia es de estilo clásico. El altar mayor y el retablo que se conservan no son los originales, y sus proporciones resultan inadecuadas para la estructura y dimensiones del edificio. A los lados del pequeño retablo actual están pintados los escudos de los condes de Villapadierna. La sacristía, rectangular y con bóveda de cañón, tiene fábrica cuidada.

La puerta de entrada al templo es amplia, de diseño clásico y compuesta de tres cuerpos: portada, frotón y ventana, flanqueada por dos escudos en azulejos. La torre-espadaña, sobre la portería, es toda de ladrillos, esbelta, de trazado original, con volutas y tres huecos para las campanas.

El antiguo Convento pasó a ser propiedad del Ayuntamiento en el año 2009, que lo adquirió para frenar el enorme deterioro al que el paso del tiempo lo tenía sometido y la dejadez de sus antiguos dueños.

Recientemente en 2020 el Ayuntamiento finalizó una importante remodelación para la conservación de la cubierta.