Josu Gómez

Josu Gómez Barrutia: «La ubicación de los centros de producción mundial de las empresas nacionales en China no es la mejor garantía»

Josu Gómez considerado entre los 25 Líderes Económicos de Futuro, nos ofrece una amplia entrevista

Joaquín Castaño
JOAQUÍN CASTAÑO

Empresario, Consultor y Profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las Facultades de ADE y Periodismo, Fundador de la Red Business Market para él desarrollo empresarial y emprendedor , Embajador en España del Think Tank The Future Society nacido en Harvard. Considerado entre los 25 Líderes Económicos de Futuro. Desde el año 2004 seleccionado en El Programa de Lucha Contra el Cambio Climático del Premio Nobel Al Gore, Embajador para la Economía Circular por la Fundación Advanced Leadership, Doctor Honoris Causa por la Organización de la Excelencia Educativa de las Américas….) . Es además escritor de diferentes ensayos sociopolíticos y económicos, próximamente presenta su nuevo libro Distopía ( Editorial Trivium-Tierra) con prólogo de José Luis Cordeiro uno de los referentes internacionales del Futurismo y la participación de Jon Sistiaga, periodista de referencia nacional e internacional.

¿Cómo ve alguien como usted y desde su punto de vista esta gran crisis que enfrenta la humanidad a raíz de la expansión del Covid19?

Sin lugar a dudas esta crisis va a suponer para el conjunto de la humanidad un gran esfuerzo para enfrentar los retos y desafíos que tenemos por delante. Tanto en ámbitos humanos, con un nuevo marco de relaciones sociales y culturales o los económicos con la necesaria reconstrucción de la actividad empresarial y la generación de empleo mediante la aplicación de acciones de estímulo al consumo o al desarrollo empresarial mediante un nuevo New Deal del siglo XXI impulsado por las administraciones publicas. Y es que fíjese usted, cuando el Presidente de los EEUU Roosevelt tuvo que enfrentarse al gran reto que supuso superar la gran depresión del crack del 29 las medidas implementadas por el gobierno norteamericano se orientaron a la puesta en marcha de políticas de inversión pública, el establecimiento de sistemas de pensiones, la garantía de depósitos, la apuesta por los salarios mínimos o los planes de empleo juvenil. Hoy en otro tiempo, otro siglo, nos enfrentamos al riesgo de otra gran crisis, con grandes diferencias sobre la del 29, no por menos hoy la reacción rápida de las instituciones y los gobiernos es una garantía de superación no comparable a la que tuvo lugar en la gran represión. Pero de nuevo, las políticas keynesianas – a veces denostadas- son una apuesta necesaria y fundamental para recuperar la senda del crecimiento.

No obstante, vamos a ver cambios profundos en las relaciones económicas y empresariales, entre ellos el de la aceleración de la desglobalización frente al fenómeno globalizador de los últimos años. No por menos, esta crisis nos ha traído grandes lecciones, una de ellas la de ver que la ubicación de los centros de producción mundial de las empresas nacionales en China no es la mejor garantía o seguridad frente a situaciones como la que hoy vivimos. Así, y si ya antes el aumento de los costes de producción y rentas medias en China habían significado un menor atractivo para la ubicación de empresas en el gigante asiático hoy esto se verá con más claridad. Creo, que los países del sur de Europa, entre ellos España y de la zona Mediterránea como Marruecos podrían ser los grandes receptores de negocio e inversión a medio plazo.

Aunque se lo habrán ya preguntado en bastantes ocasiones en las últimas semanas ¿Cómo ve la caída y la recuperación de la economía y la productividad nacional tras esta situación que hoy vivimos derivada de la crisis del coronavirus?

Si ciertamente, es una de las grandes preguntas que todo el mundo se hace en este momento y sobre la que existen diversas teorías. Debemos de tener en cuenta que nos enfrentamos a una crisis económica generada por un parón voluntario de la economía mundial, con una parada, un stop en la producción derivada de un virus invisible al ojo humano que nos ha puesto contra las cuerdas como sociedad y de paso nos ha dado una lección de humildad. Nadie sabe a ciencia cierta cómo reaccionará la economía mundial y por supuesto nacional cuando pulsemos el botón de reinicio. A mi juicio creo que la caída de la economía será todavía continua hasta finales del último trimestre donde empezaremos a recuperar. Aún, con todo, las empresas mantienen la liquidez de su facturación lograda en el primer trimestre del año en este momento. Por ello, la falta de actividad económica se notará más a partir del mes de Abril en adelante. Sobre todo, en sectores como el de la hostelería, el comercio, turismo y servicios donde la destrucción de empleo y de microempresas arrojará datos demoledores. Tenemos que tener en cuenta que el sector de la hostelería supone un 6,8% del PIB nacional, el comercio un 12% y el turismo un 15%. Cifras que fijan que en el año 2019 este último sector aporto para el PIB nacional tres veces más que el de la automoción.

En definitiva, creo que vamos a ver un crecimiento de la economía y de reactivación a partir de finales de año, todo ello si efectivamente como parece a tenor de los últimos acuerdos la Unión Europea logra avanzar en sus políticas de intervención económica para atenuar las consecuencias de la crisis del Covid19 en el tejido productivo, empresarial y laboral. No obstante, hasta el segundo semestre del 2021 no empezaremos a retomar la normalidad de nuestra economía se refiere. Nos quedan por tanto meses complejos y duros.

En toda crisis surgen cambios y oportunidades ¿Cómo cree usted que nuestra sociedad encarará este nuevo tiempo en ámbitos como el emprendedor y empresarial? ¿Qué medidas cree que se tendrían que realizar desde las administraciones públicas para apoyar la recuperación de la actividad económica en el día después?

Creo sinceramente que esta crisis conlleva una oportunidad de análisis profundo para nuestro país en lo que a sus vectores de desarrollo económico, empresarial y generación de empleo se refiere. Por un lado, queda claro que la apuesta del gobierno en colaboración con los agentes empresariales y económicos debe de ir dirigida a un fuerte impulso de la reindustrialización del territorio y no de dependencia de sectores como el del turismo. Por otra parte, la apuesta por la fijación en España y el retorno hacía el territorio del talento investigador, científico e innovador, fundamental para enfrentar los retos y desafíos de este tiempo y de los que vendrán. Es aquí en esto ejes donde se fija el valor de las economías nacionales. En tercer lugar, la apuesta por la conexión entre el ecosistema startup y el tejido empresarial de las pymes de nuestro país en la generación de proceso de innovación abierta que mejoren las capacidades de nuestro tejido productivo. Son sólo algunas de las líneas maestras de acción. Pero si hablamos de sectores de oportunidad, ámbitos como los de la logística, la ciberseguridad, la industria 4.0, el big data, la gestión de redes, la industria de salud, el retail, los nuevos métodos de formación online , el teletrabajo o la agroindustria sin olvidar la apuesta por las energías renovables y sostenibles son marcos de desarrollo hoy más presentes que nunca. Por último, si creo que desde el gobierno se debería arbitrar hoy más que nunca una política decidida de flexibilización fiscal y tributaria en el sector empresarial y emprendedor que permita la reactivación económica. Acciones unidas a otras de desgravación fiscal por inversiones en activos emprendedores, por desarrollo de iniciativas empresariales en sectores específicos en el nuevo modelo de reindustrialización o de beneficios directos a la contratación laboral en aquellos colectivos en riesgo de exclusión.

Se habla mucho de la vinculación de la aparición del Coronavirus y del cambio climático como elementos conectados. Me gustaría saber su opinión al respecto.

Sin lugar a dudas, el Coronavirus es una respuesta natural a una política de consumo basada en una economía lineal que ha llevado al planeta al límite. Así, el calentamiento global y el cambio climático unido a los procesos de superpoblación, contaminación y daños directos a los ecosistemas han venido a generar procesos de zoonosis acelerados en la aparición de nuevos patógenos . No olvidemos que antes del Covid19, tuvimos otros como el Sars o el Mers. Y esta afirmación no es algo sólo mío, sino que es compartido por infinidad de científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático y por muchos virólogos que han venido apuntando en los últimos años a una relación directa entre la transmisión vírica y los efectos del cambio climático. No por menos, en los últimos años se han incrementado los brotes de enfermedades de origen animal, entre ellas algunas como el Antrax, la Brucelosis, la Tularaemia y la fiebre Q. Así, Los últimos datos revelan que seis de cada diez casos de enfermedades infecciosas en humanos surgen de la transmisión animal, algo que ha venido a denunciar en diferentes ocasiones el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades. Esto que hoy vivimos es un ultimátum, un último aviso de la tierra para que cambiemos nuestro modelo productivo y de consumo. No podemos seguir debilitando los ecosistemas y especies silvestres.

Y del ámbito rural, como podría ser Herrera del Duque ¿Qué podríamos decir? ¿Qué consecuencias u oportunidades a su juicio se derivaran de esta crisis?

Creo que si algo ha quedado claro en esta crisis es la capacidad impermeable de las zonas rurales a crisis como las del Covid19. Creo firmemente que hoy el ecosistema rural debe de apostar por modelos agroindustriales de desarrollo económico, generación de empleo y emprendimiento que sirvan no sólo para anclar a la población a los territorios, sino para la atracción a la España despoblada de aquellas personas que busquen otro medio de desarrollo profesional y sobre todo humano, con espacios con menor contaminación, más bienestar y contacto con la naturaleza. El sector primario tiene por delante la oportunidad hoy de dar un salto mayor a sus procesos de transformación productiva, sobre todo en las zonas del sur de España donde la conceptualización generalizada de la venta del producto ha sido en muchas ocasiones diferente.